
Dejemos de Criticamos
Este es el punto más importante.
Si nos decimos que, pase lo que pase, estamos bien y valemos, podemos cambiar nuestra vida. Pero si nos decimos que estamos mal, nos resultará difícil lograrlo.
Todos cambiamos.
Nuestra capacidad para adaptarnos y avanzar con el proceso de la vida es nuestro poder.Las personas que proceden de hogares problemáticos suelen tener un sentido de la responsabilidad exagerado y han adquirido la costumbre de juzgarse sin piedad.
Crecieron en medio de la tensión y la angustia.
El mensaje que recibieron les hace pensar:
«Seguro que algo no funciona bien en mí». Piensa por un momento en las palabras que empleas cuando te regañas,
Tenemos una gran necesidad de fortalecer nuestra propia valía y mérito, porque cuando pensamos que no valemos encontramos la manera de ser siempre desgraciados.
Nos creamos enfermedades y dolor, aplazamos cosas que nos beneficiarían, maltratamos nuestro cuerpo…
En cierta manera todos nos sentimos inseguros, porque somos humanos.
La necesidad de ser perfectos sólo nos crea una enorme presión, y nos impide ver los aspectos de nuestra vida que necesitan curación.
En lugar de eso podríamos des-cubrir nuestras aptitudes creativas, nuestra individualidad, y valorarnos por esas cualidades que nos distinguen de los demás. Cada uno de nosotros tiene un papel único que desempeñar en la Tierra,papel que oscurecemos al criticarnos.